sábado, 9 de octubre de 2010

Frío

No hace calor.
Siento el frío húmedo de la noche en mis manos,
en mi cara.
Tan solo llevo puesta una camiseta
pero estoy un poco grogui por el viaje y el frío 
aún no ha llegado a mis huesos.


Entro en el coche y percibo una ventanilla abierta.
Noto que el frío persiste en su intento de llegar a mi interior.
No digo nada.
El viento frío acaricia mi desnudo brazo
como un gélido y agradable aliento.


Podría cerrar la ventanilla pero estoy disfrutando.
Puedo sentir como la helada brisa avanza suavemente
por mi piel, hundiéndose en mis poros;
esquivando el corto bello incoloro de mi antebrazo.


Mientras analizo las sensaciones que me produce la corriente helada,
mi trayecto llega a su fin y, con este, 
se desvanece la brisa con quien bailaba;
dando paso al húmedo rocío nocturno.

No hay comentarios:

Publicar un comentario