martes, 6 de diciembre de 2011

Gaviotas


Gaviotas en mi cabeza
flotan en un mar gris oscuro,
agua caliente y lluvia negra,
y coches en la carretera.


Los niños nacen deformes
y un cigarrillo encendido
escucha la conversación
de los pingüinos enormes.


A la ventana que llora
una foto le es sacada
mientras las copas de oro
recogen la espuma que brota.


Debajo de la sucia ventana,
dónde duerme el cigarrillo
y las copas desbordan,
un árbol moribundo canta.


La voz de las gaviotas se astilla,
el árbol sigue cantando,
el cigarrillo se consume
y arriba las copas brillan.

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